Partimos de que, de entrada, ya contamos con una experiencia previa sobre la asignatura bajo el rol de alumnado de secundaria. Asimismo, sabemos que, de por sí, es una materia cuanto menos controvertida en el ámbito político, estando a su vez en continuo movimiento y sufriendo constantes modificaciones en el currículo.
Es por ello por lo que, en primer lugar, espero encontrar aún más razones convincentes para apoyar como futuro docente su permanencia como asignatura necesaria y eficaz para formar a ciudadanos responsables, críticos y colaborativos que saben/pueden opinar sobre aspectos, tanto sencillos como complejos y controvertidos, en el seno de una sociedad democrática que reclama la opinión de sus ciudadanos y no debe esconder, manipular ni adoctrinar. Llegar a entender por qué es una materia que genera tanto debate en la política y por qué se vacía de contenidos o bien se reduce a una secuencia informativa sobre las instituciones si es la única que puede preparar a un ciudadano mejor.
En segundo lugar, contrastar fuentes de conocimiento variadas, valorarlas y posicionarme de forma argumentada a favor o en contra de opiniones/modelos, en el contexto de un aprendizaje significativo reforzado por una mezcla equlibrada del aprendizaje práctico y teórico. Es decir, adquirir conocimientos, romper prejuicios acerca de la asignatura para incorporar otros nuevos que me ayuden, no única y exclusivamente como maestro, sino como ciudadano.
Espero igualmente que lo aprendido me de mayor interés y herramientas para ser un ciudadano más participativo en la vida política y colaborativa.
Y, por último, desarrollar el espíritu crítico y analítico aplicado a la realidad social que encierra la asignatura bien sea, por ejemplo, aprendiendo a detectar la manipulación de los medios o las instituciones o pensando estrategias eficaces que mejoren los fallos hasta ahora reproducidos para ponerlo en práctica en el aula.

